Cuando la mayoría de la gente se da cuenta de lo que realmente quiere y como obtenerlo, suele ser demasiado tarde. Los jóvenes no saben, los viejos no pueden. Nuestra más grande mercancía: el tiempo. Quienes usan el tiempo sabiamente desde una edad temprana tienen la recompensa de una vida rica y productiva. Ser bueno administrando el tiempo, no significa volverse adicto al trabajo, al contrario, dominar el tiempo te permite disponer de mas tiempo para hacer las cosas que para ti tienen mas significado.
La risa abre tu corazón y apacigua tu alma. Nadie debería tomarse la vida tan enserio como para olvidar olvidarse de reírse de si mismo. Cuando adoptas esa mentalidad vives cada día como si fuese el último. Imagina que al despertar te hicieras esta sencilla pregunta: ¿Qué aria hoy si fuese mi último día?, luego piensa como tratarías a tu familia, tus colegas incluso a los que no conoces de nada. Obra como si el fracaso fuera imposible y tendrás el éxito asegurado. Borra todo pensamiento de que no lograras tus objetivos sean materiales o espirituales. Se valiente y no pongas limites a tu imaginación. No seas un prisionero de tu pasado, conviértete en el arquitecto de tu futuro.

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